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viernes, 8 de agosto de 2014

La fantasia de Leslie. Cuarta parte, Capitulo 1.


Cuarta parte
Capitulo 1
Leslie tragó y observó la televisión fijamente. Si no conociera a Yerie como lo hacía le habría creído todo lo que decía, con esa tranquilidad agradable. Pero solo le bastaba con ver sus ojos preocupados o la muy leve palidez de su cara para darse cuenta de que las cosas no están bien.
Ella saltó del susto cuando Alex se sentó a su lado. Él la observó un poco preocupado antes de agarrar sus brazos y atraerla hacia sí. Leslie se acomodó sobre sus piernas y siguió observando las noticias.
—Es más grave —murmuró luego de unos segundos. Los brazos de Alex se tensaron unos segundos. Él tomó aire para calmarse.
—Sí, lo son.
Ella esperó que le dijera algo pero como no fue así se movió y lo miró a la cara.
—Dime qué pasa.

sábado, 2 de agosto de 2014

La fantasía de Leslie. Tercara Parte, Capitulo 1.


Tercera parte
Capitulo 1
Leslie observó a los dos hombres sentados a sus lados, frente a frente entre ellos. Llevaban cenando 5 minutos y ninguno había dicho nada de lo que había pasado el día anterior.
No se habían visto entre los tres hasta justo ese momento pero nadie había sido capaz de decir algo.
No se supone que deberían estar más cómodos o algo, pensó ella, al final y al cabo ya se había acostado con los dos. Eso debería relajar el asunto entre ellos un poco, solo que parecía que no era así, ambos hombres se veían más tensos que antes.
Ella los observó unos segundos antes de comer.
—¿Y cómo vas las cosas en el hospital? —le preguntó a Alex.
Él la miró un segundo.
—Bien, por lo menos ahora se han tranquilizado las cosas.
Asintió y observó a Yerie.

jueves, 24 de julio de 2014

La fantasía de Leslie. Segunda parte, Capitulo 1.


Segunda parte
Capitulo 1
Una semana después Leslie rió al ver la televisión. Era de noche, casi de madrugada y junto con Yerie observaban las repeticiones de las noticias de la noche. El mismo Yerie estaba en la televisión, hablando sobre diferentes cosas, pulcramente vestido y con esa mirada que parecía traspasar la televisión y clavarse en ella.
Casi todas las noches hacían eso, ver la televisión juntos, hablar de diferentes cosas. Solo que siempre eran ello dos, nadie más, en cada una de esas ocasiones Alex se había escusado de acompañarlos. Leslie no un sabía que pensar de eso, la hacía sentir un poco decepcionada.
Luego de que él comentara algo con otro hombre y sonriera, tanto Yerie como ella rieron, lo miró.
—Desde cuando dices las noticias.

lunes, 14 de julio de 2014

La fantasía de Leslie. Primera parte, Capitulo 1.




Primera Parte
Capitulo 1

Leslie peleó contra su captor apenas sintió que unos brazos la rodeaban. Intentó gritar pero había algo contra su boca que se lo impedía, algo que la estaba mareando muy rápido. Desesperada sintió como su cuerpo dejaba de responderle y que su cerebro comenzaba a apagarse. Lo último que vio fue a sus amigas, Jenna y Anais, igual que ella, retenidas y casi desmayadas.
Cuando despertó ella observó alrededor. Estaba en una habitación apenas iluminada con una lámpara de aceite. Se movió sobre la cama suavemente y llevó ambas manos a su cabeza, le dolía.
—Fue un sueño —murmuró. Solo un estúpido sueño. Ella justo en ese momento estaba en su departamento, sobre su cama. No en la selva buscando a una de sus amigas desaparecida. Ella no había sido atacada por un grupo de hombres y menos secuestrada. Claro que no.

miércoles, 2 de abril de 2014

La pasión de Anais. Cuarta parte, capítulo 1.



Cuarta parte
Capítulo 1

Anais se sentó al lado de Fara y observó las notas sobre una libreta pequeña. La mujer la observó un segundo antes de continuar con su trabajo.
—¿Algo? —le dijo suavemente.
Negó.
Anais llevaba más de dos semanas visitando ese lugar, solo que aun no podía averiguar por qué la puerta tras de ella se apagaba, era extraño. Solo que sabía que tenía tiempo para arreglar ese problema otro día, lo que ahora le preocupaba en verdad era otra cosa
—¿Qué tienes? —preguntó Fara, la miró y se encogió de hombros.
—Hoy es mi cumpleaños —murmuró.
La mujer la miró fijamente antes de sonreír.
—Felicidades, ya sabes, si pudiera te daría un abrazo —Anais rio y luego suspiró.
—Lo sé, ya me acostumbré a eso —miró tras de sí a Gabriel, quien hablaba con un grupo de soldados, él se giró a verla y le sonrió.
—Y estas tan callada porque es tu cumpleaños —observó a Fara.
—No me gustan los cumpleaños —ella alzó una ceja.
—¿Los tuyos o los de los demás?
—Los míos —aclaró.

miércoles, 19 de marzo de 2014

La pasión de Anais. tercera parte, Capítulo 1.



Tercera parte
Capítulo 1

Anais dio un paso lejos de ambos y llevó uno de sus dedos a su boca, distraídamente comenzó a morderse la uña mientras veía a Gabriel observar el libro atentamente, página por página. Jeremy solo sonreía como si nada.
—Esto es interesante —dijo Gabriel, ella notó que también su voz estaba un poco más ronca de lo normal.
—Solo es un libro —murmuró y se cruzó de brazos.
Ambos la miraron enseguida, más tiempo de lo requerido.
—¿Por qué pediste algo así? —preguntó Gabriel, siguió observando el libro.
Anais podía ver sus dedos, largo y elegantes mover las hojas una por una. Tragó un poco y tomó aire, para borrar cualquier imagen que el libro le ayudo a crear en su cabeza.
—Estoy haciendo una investigación —soltó, volvió a mirarlos esperando.
Luego estiró ambas manos hacia el libro.
—Me lo regresas.

viernes, 7 de marzo de 2014

La pasión de Anais. Segunda parte, Capítulo 1.


Segunda Parte
Capítulo 1

Anais sonrió y tocó el microscopio en la mesa, había otro que también parecía uno a su lado pero no estaba segura.
Ya habían pasado dos semanas desde que se fue a vivir a esa casa y por fin su laboratorio estaba listo. Ella observó el techo y los detectores de humo junto a algunos rociadores de incendio. Cerca de la entraba habían cuatro extintores, todos para usos diferentes.
Sí que se habían asegurado de que todo estuviera en su lugar. Su nuevo laboratorio tenía una computadora, diferentes maquinas, una librería en el otro lado junto a dos sillas, otro mueble repleto de diferentes químicos y demás, y otro con todo el equipamiento que pudiera necesitar.
Tocó la ropa que colgaba a un lado, la camiseta de mangas largas y cuello alto, hecho de un material especial y los pantalones.

lunes, 24 de febrero de 2014

La pasión de Anais. Primera parte, Capitulo 1.



Primera Parte
Capitulo 1

Anais suspiró y observó por la ventana.
Delante de si tenía una línea perfecta y hermosa de árboles, cerezos, todos en flor.
Volvió a suspirar cuando se movió hacia el baño. Al ver su reflejo delante de ella, en ese pequeño espejo, hizo una mueca.
Nunca le había gustado mucho su cabello castaño y desordenado, siempre lo había llevado amarrado en un simple moño pero ahora, lo llevaba suelto y libre. Lástima que cuando se movía a sus anchas parecía más un nido de pájaros que otra cosa.  Sus ojos castaños examinaron su piel pálida y boca pequeña. Negando suavemente con su cabeza mojó las manos y las  paso por sobre su cabello, aplastándolo con fuerza. Estaba tan aburrida de estar allí. Llevaba semanas en ese cuarto, muriéndose de aburrimiento, de curiosidad y de preocupación.
Cuando la puerta se abrió cerró los ojos unos segundos y salió. Como siempre, Mikael, su médico, apareció allí, con una bandeja de comida y una bolsa colgando de su mano.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El placer de Jenna, Cuarta parte, Capitulo 1.



Capitulo 1

Una semana después Jenna observaba la televisión detenidamente, las noticias. El hombre allí hablaba de varios incidentes que habían estado llevándose acabó desde hacía unos días.
Estos problemas tenían una gran relación con ataques a guardias civiles, patrullas en los bosques y esas cosas. Pero lo que más le llamaba la atención eran las noticias sobre mujeres encontradas, no decían cuántas, ni quienes, solo que las habían encontrado.
Suspiró y abrazó sus piernas sobre el sofá.
—Las cosas se están complicando —murmuró Hugo detrás de ella y asintió sin verlo.
Él llegó a su lado y se sentó, la observó detenidamente.
—No te preocupes, los que te atacaron están en prisión.
Lo observó unos segundos.
—Vas a salir de nuevo.
Él asintió.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El placer de Jenna, Tercera Parte, Capitulo 1.




Capitulo 1

—¿Estas bien? —le preguntó Fabián, ella dejó de observar su libro y le prestó atención —llevas distraída mucho tiempo.
Toda la semana, pensó.
Sí, llevaba toda la semana en las nubes, desde que Hugo la había tocado en el comedor. Pero lo que no sabía si es que estaba así porque quería que él volviera a hacerlo o porque aún no lo hacía.
Suspiró y observó a su alrededor.
—Estoy bien —terminó por decir. Él solo la observó, largo rato, Jenna se preguntó si el besaría igual que su hermano. —¿Por qué no has intentado nada conmigo? —se oyó preguntar. Se sonrojo enseguida.
Él alzó una ceja al oírla.
—¿Quieres que lo haga? —le preguntó tranquilamente.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El placer de Jenna, Segunda parte, Capitulo 1.



Capitulo 1

Una semana después.
Jenna dejó de observar por la ventana apenas la puerta de su habitación fue abierta. Mikael, su médico, el único hombre que la visitaba y le traía su comida, entró cargando una bandeja.
Al verla cerca de la ventana, él le sonrió suavemente.
Si hubieran estado en la tierra, Jenna lo hubiera contratado como modelo, eso era lo que parecía. Mikael alcanzaba el metro ochenta y tenía una constitución física saludable, no era demasiado musculoso, pero su camiseta blanca dejaba bastante claro que sí hacia ejercicio. Además, el cabello negro y los ojos azules siempre llamaban la atención, y el hombre los poseía. Lástima que no le atraía en otro sentido, por lo menos hubiera tenido en que distraerse en ese lugar.
¿Alguna noticia? —preguntó y se acercó a su cama, él dio un paso hacia atrás y la observó unos segundos antes de sonreír abiertamente —¿Qué? —dijo con desconfianza.
No voy a envidiar a tus asignados —volteó sus ojos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

El placer de Jenna. Primera Parte, Capitulo 1.




Capitulo 1

Jenna observó como el avión donde una de sus amigas estaba, salía del aeropuerto. Suspiró cuando lo perdió de vista luego de unos segundos.
Solo a Bárbara se le ocurría pasar sus vacaciones ayudando a algún grupo de extraños en un lugar sin conexión a internet. Ella se moriría si no tuviera internet, incluso el que tenía su teléfono la tranquilizaba.
Suspiró y observó a sus otras dos amigas, a la mujer bonita que miraba alrededor y a la otra, peinada descuidadamente que observaba su teléfono muy concentrada.
Aunque no lo aceptara, y ninguna de ellas, en voz alta, Bárbara era probablemente la única razón por la cual se habían hecho amigas, y aún lo eran. Era gracias a esa mujer que acababa de subirse a un avión, para saber Dios a qué parte del mundo, que aún se mantenían juntas.
—Bien —dijo y se puso de pie —un gusto verlas chicas pero —las observó a ambas —yo debo ir a trabajar.
Leslie la observó enseguida y arrugó su frente. Anais dejó de observar su teléfono y también la miró.
Las tres eran muy diferentes entre sí.

martes, 5 de noviembre de 2013

A un paso del amor, Tercera Parte, Capitulo 1.



Tercera Parte
La triste verdad
Capitulo 1

***

J.: Quedaste muda de la impresión.
C.: Pues sí, no puedo decir otra cosa, es…
J.: La pura verdad, eso fue lo que paso.
C.: No duro mucho tiempo.
J.: No, lamentablemente, lo bueno nunca dura mucho.

***

Me rendí, así de simple, no podía ni quería seguir pensando en la apuesta. Decidí solo seguir con esto porque quería, allá Jet y Gustavo si seguían con su juego, si él lo hacía pues tendría que asumir la responsabilidad, si no, bueno, eso no lo sabía, lo único que podía hacer era asegurarme de los sentimientos de Jet, saber en verdad lo que sentía por mí y luego decirle lo que “yo” sabia y sentía, enfrentarlo y soportar cualquier cosa que pase.
Levante la cabeza cuando escuche el jadeo de mis amigas, estábamos viendo a Jet en una de sus competencia de tenis, hacía frío y no podía dejar de temblar.
Note que él tenía su mano en su vientre y una mueca de dolor.
—Que, que me perdí—le pregunte a Anita, todos me miraron— que—insistí.
—Jet recibió un golpe en su estómago con la pelota, no alcanzo a esquivarla—dijo Tomas, hice una mueca.
—El tipo lo hico a propósito—soltó Liz a su lado antes de estornudar, Tomas sonrió y le paso su brazo por su hombro, ella lo miro y sonrió.
—Dejo de mirar un segundo y pasa esto—me queje, Jet camino a un lado de la cancha y hablo con el árbitro, este asintió.
—2 minutos de descanso—dijo este.

A un Paso del Amor, Segunda Parte, Capitulo 1.





Segunda Parte
Yo tengo el Control
Capitulo 1


***

C.: Tu amigo tiene más sentido común que tú.
J.: Es Tomas, nadie tiene más sentido común que él.
C.: Como se hicieron amigos.
J.: En una pelea, cuando niños.
C.: Eso es extraño.
J.: Para nada. Te dije que no sabía si iba a llegar hasta el final.
C.: Ahora lo veo.
J.: Tú también jugaste.
C.: Si, pensé que podía controlar la situación.

***

Estaba un poco nervioso mientras caminaba con Jet a su casa, sabía que íbamos a estudiar pero también sabía que no sería lo único, estaba un tanto ansiosa y no lograba entender porque, se supone que no debería querer esto, no debería ansiarlo, pero aun así lo hacía.
En la escuela, creía, nadie tenía conocimiento de lo que pasaba entre los dos, excepto mis amigas y los suyos, yo no quería que se convirtiera en el chisme de la semana o más bien no quería ver a Barbie, no le tenía miedo pero siempre era mejor prevenir, deseaba decirle a él que tratáramos de ser discretos en la escuela, no lo había visto mucho a causa de los trabajos así que tampoco es como si hubiéramos tenido tiempo para nosotros.
Él abrió la puerta de su casa y me hizo pasar, al primero que vi fue a su hermano.
—Hola—le dije.
—Hola—respondió él moviendo su mano.
—Cómo has estado, has dibujado más caballos—asintió—que bien—me acerque a él y me agache—sabes que yo tengo tres en mi casa—abrió sus ojos sorprendido—Estrella, Nube veloz y Máximo.
—Caballos—dijo él feliz.
—Algún día le pediremos a tu hermano que te lleve a conocerlo, te gustaría.
—Sí, caballos—dijo él y le hice cosquillas, se rio.
—Ho, Cindy, hola—dijo la madre de Jet apareciendo desde la cocina, me puse de pie—como has estado.
—Bien y usted.
—Bien, Aníbal ya dice unas pocas palabras—miré al niño.
—Muy bien—lo felicite.
—Subamos—dijo Jet detrás de mí y asentí.
Me despedí del niño con la mano y me imito, al llegar al cuarto de Jet suspire y me senté en su cama mientras dejaba mi mochila en el suelo, él me imito y se sentó a mi lado solo que se recostó, lo miré.
Se supone que el estar aquí, en su cuarto con él era muy diferente a las veces pasadas, ahora éramos novios, ya no existía esa barrera entre los dos.
—No creo que pueda estudiar hasta el viernes—dijo él, me senté con una pierna doblada en la cama y lo miré—comenzó el torneo inter escolar de tenis, el entrenador dijo que teníamos que aumentar las horas de entrenamiento.
Suspire, él tomo mi mano y la puso sobre su vientre sin soltarla, comenzó a jugar con mis dedos.
—Y con eso de la salida del sábado tampoco vamos a poder estudiar—él asintió.
—Podríamos hacerlo los domingos—arrugue mi frente.
—Tengo mucho trabajo los domingos en mi casa, lo sabes.
—Y en las tardes—pregunto—yo podría ir a tu casa.
—No es mala idea—dude— solo que tendríamos que estudiar en la sala, mi padre no sería tan receptivo con eso de estudiar en mi habitación.
—Menos si sabe que somos novios—me queje.
—No me lo recuerdes, no se lo he dicho—él alzo una ceja—lo voy a hacer.
—Cuando, debes decírmelo para saber qué hacer si él está presente.
—No, si le diré esta semana, antes del domingo—asentí, tenía que hacerlo, por muy extraña que fuera esta situación.
—O antes del paseo—asentí y él sonrió.
—Mejor estudiemos—comencé a ponerme de pie y él me detuvo.
—Antes ven aquí—lo hice, me acerque a él apoyándome en un codo a su lado. Me sentía aún más extraña al estar con él en su cama, así los dos acostados, me imito y puso una mano en mi cabeza para atraerme a él—he querido hacer esto desde hace un rato.
Me beso, suavemente al principio, solo rozando mis labios, luego con más confianza, moviéndose contra mí. De repente me encontré sobre él, no sé cómo se había recostado poniéndome a  mí sobre su pecho apoyada con mis manos, me aleje un poco para tomar aire pero él continuo depositando besos hasta mi oído y de regreso a mi boca.
—Si continuamos así no vamos a estudiar—murmure, él sonrió.
—Es tu culpa, me debes días de besos—murmuró y volvió a besarme, sonreí contra él, el muy...
—Y eso a cuanto equivale—pregunte.
—A muchas horas de hacer esto—me aleje un poco y me miro.
—Tu mamá sabe que somos novios—él asintió y arrugue mi frente—no dijo nada por estar solos aquí.
—Creo que dijo algo pero no la escuche—voltee mis ojos—no es la primera vez tampoco.
Me puse de pie y se apoyó en los codos.
—Eso era algo que no quería saber—él sonrió, me senté en la silla que siempre ocupaba y tome mi mochila.
—No estés celosa—solté un bufido.
—Para nada—dije, aunque si me había molestado un poco el saber que él había estado con una chica en esa cama haciendo lo mismo, me molesto más el darme cuenta que me afectaba, obviamente había estado con Barbie en el mismo lugar, no iba a ser diferente conmigo.
Él se puso de pie y se sentó a mi lado, me hizo mirarlo y me beso suavemente, seguía sonriendo.
—Por cierto te quería pedir que fuéramos un tanto discretos en la escuela—alzo una ceja.
—Sí, tus amigas no han dicho nada—asentí—ya me parecía raro que nadie hablara sobre esto.
—Hubiera sido el chisme de la semana, no quiero que los demás hablen de mí.
—Vamos a ser novios en secreto—preguntó divertido.
—No, solo vamos a ser discretos, si alguien se entera no importa—arrugó su frente.
—No veo la diferencia, pero está bien—agregó, yo asentí—hablamos de las horas de estudio, que pasa con nosotros—arrugue mi frente al no entender—también necesitamos tiempo para salir y esas cosas.
—Claro—murmure, quería tiempo para nosotros—nos tocaría organizarnos, pero dudo que podamos esta semana—él se quejó.
—Lo sé, en este momento no me agrada el tenis—sonreí.
—Pues a mí si—toque un segundo su vientre con mi dedo—es lo que te mantiene en forma—él se rio un segundo y tomo mi mano.
—Solo por eso me esforzare el doble—se acercó para besarme y solo se lo permití un segundo.
—Estudiemos—le recordé—podemos continuar cuando acabemos.
—Eso es un incentivo, comencemos ya—se apresuró a sacar su cuaderno y lo imite mientras me reía.

Al llegar a mi casa miré a mi padre y dude unos segundos, tenía que decirle que salía con Jet, pero no sabía cómo se lo tomaría, jamás había estado en esta situación y no quería que comenzara a vigilarme por salir con él, pero tampoco era adecuado escondérselo, él se enteraría tarde o temprano y era mejor que lo supiera por mí.
Me senté delante de él y dejo de leer el periódico.
—¿Qué pasa?—preguntó en seguida, suspire y miré la mesa.
—Recuerdas a Jet— él asintió y espero a que continuara—mm.
— ¿Cómo le va en la escuela?—preguntó.
—Bien, han mejorado sus notas, aun así vamos a seguir estudiando juntos.
—Eso es bueno, así no perderá el ritmo—asentí suavemente.
—Pues…tengo que decirte que ahora…—lo miré—somos novios—solté rápidamente, él solo me observó.
—Ya me lo imaginaba—comentó como si nada.
— ¿Qué?
—Sospechaba que algo así pasaba.
— ¿Por qué?
—Por el sábado, la forma en que te miro antes de irse.
—Ha—solté sin saber que más decir—no te molesta.
—¿Por qué habría de molestarme?
—Por eso de que estudiamos juntos—negó—vamos a pasar más tiempo juntos.
—Me lo imagino—dijo—te recuerdo que también fui joven.
—Eso lo sé—dije—tienes muchas fotografías de esa época.
—Con tu madre salíamos casi todos los días—comento él y miro por la ventana.
Siempre me preguntaba por qué no volvía a salir con alguien, a veces pensaba que estaba muy solo.
—No creo que eso sea posible con nosotros, Jet está en el equipo de tenis y comenzaron las competencias, no nos veremos hasta el viernes que vamos a estudiar.
—Ya veo—dijo él.
—Vamos a volver otra vez al lago, todos, solo que será en la noche—él me miró fijamente,  doblo su periódico y lo dejo a un lado, luego se apoyó en la mesa mirándome.
—En la noche.
—Sí, sé que no debo ir al lago de noche, pero no estaré sola, las chicas van a quedarse aquí después y los chicos se irán a sus casas, Tomas, uno de ellos tiene un auto, él se hará cargo de eso.
Él me estudio unos segundos.
—Incluso ira Bastian y creo que su nueva novia también—el asintió suavemente, luego se quedó callado como si pensara en esto— ¿qué pasa?— me miró y sonrió.
—Solo trato de pensar que dentro de poco serás mayor de edad, toda una mujer, debo…tener paciencia con estas cosas.
—Papá—dije, él negó y volvió a tomar su periódico —también quería decirte que Jet vendrá el domingo a estudiar—él alzo una ceja.
—A estudiar—repitió y entrecerró los ojos, asentí—no en tu cuarto, mi límite es ese.
—Lo imaginaba—me puse de pie.
—Si da la casualidad de que el viene un día que yo no esté—lo miré—no quiero encontrarlos en tu habitación.
—Si papá.
—Sé que en algún momento lo estarán, solo trata de que yo no los vea.
—Pasaste mucho tiempo en el cuarto de mamá cuando eran jóvenes.
—Soy joven—dijo él—y si, más de lo que sus padres sabían, por eso lo digo. Su padre también nos lo tenía prohibido.
—Aun así lo hacían—él asintió—mensaje captado.
—No creo necesario volver a tener contigo la conversación sobre sexo—me estremecí.
—No, gracias, con una vez es suficiente, además en la escuela cada cierto tiempo hay charlas.
—Esas cosas no sirven para nada—lo oí murmurar, me miro—bien, entonces es un trato, si te veo con Jet en tu habitación tendré esa conversación de nuevo contigo y él presente—asentí en seguida, mi padre nunca bromeaba, ya me lo imaginaba parado delante de los dos hablando sobre sexo y responsabilidad, volví a estremecerme y no solo por sus palabras, sino porque era lo que Jet busca de mí.
—Voy a cocinar algo—él asintió y lo miré por un segundo, me acerque a él y deposite un beso en su majilla, sonrió.

***

Eran cerca de las 11 de la noche cuando mi celular sonó, sabia de quien era el número, Cindy, sonreí ante ese hecho, nunca me había llamado.
—Hola—dije—y esto a que se debe.
—No es muy tarde—preguntó.
—Para nada, ni siquiera he pensado en acostarme— me tire a la cama y miré el techo — y que haces.
—Nada, solo aquí recostada en mi cama y pensé en llamarte—sonreí a un más.
—A sí que pensando en mi—ella se rio suavemente.
—Si—confirmó—pero te llame para decirte que le dije a mi padre sobre nosotros.
—Y que dijo.
—Que se lo imaginaba—arrugue mi frente— y me advirtió que no nos quería en mi habitación—me reí—claro aunque supiera que no le haríamos caso.
— ¿No lo haremos?—pregunte, apoye mi cabeza en mi brazo.
—Quizás, él solo no nos quiere ver aquí, dijo que ese era su límite.
—Tu habitación, divertido—comente.
—Debe estar pensando en su juventud con mi madre, pasaba mucho tiempo con ella en su habitación.
—Nunca me has contado que le paso a ella, tu madre—silencio fue la repuesta— ¿estás bien?—pregunte preocupado.
—Sí, solo…ella murió cuando era una niña.
La escuche suspirar suavemente.
—Lo siento.
—Está bien, fue hace mucho, fue en un paseo a la playa, tenía 5, me caí de un bote y ella salto para ayudarme, murió ese día.
—Vaya,  es horrible, por eso te pone nerviosa el agua—me sentí mal por ella.
—Sí, es el motivo—suspiro—mi padre y Bastian han intentado que pierda el miedo, por lo menos ahora me meto al agua, antes ni siquiera me acercaba.
No me gusto hablar de su amigo, no entendía porque, solo no me gusto.
—Cambiemos de tema.
—Claro, de que quieres hablar.
—No lo sé, solo puedo pensar en besarte—y era verdad, me agradaba besarla, ella era tan suave y cálida. Se rio suavemente.
—Ahora, ese es un mejor tema—sonreí—lástima que estemos tan lejos.
—Mm, eso significa lo que creo.
— ¿Qué?—podía verla sonreír.
—Que te gusta besarme.
—Voy a mantener eso en secreto—me queje suavemente y soltó una carcajada.
—Pues a mí me gusta.
—En serio—dijo—aunque mi experiencia sea limitada.
—Aprendes rápido—le dije—aunque hay cosas que te tomaran un tiempo dominar.
—Pero tú estarás ahí para enseñarme.
—Con mucho gusto—suspiro.
—Es mejor que cuelgue.
—Tan pronto—cerré los ojos—háblame de tu día.
—Espera…—escuche movimiento de ropa y preste atención—quieres que te relate mi día de trabajo en la granja.
—Te quitaste ropa—pregunte interesado, más de lo que debía. La escuche reírse suavemente.
—Adiós Jet.
—No espera…
—Nos vemos mañana—colgó, suspire y deje mi teléfono a un lado.
Debía pensar antes de abrir la boca.

Recordé una vez que había tenido una conversación parecida con Barbará por teléfono, de eso hacía mucho tiempo, solo había tenido que preguntar qué estaba haciendo para que luego de 10 minutos casi hubiéramos tenido sexo telefónico, que diferentes eran las personas. Sonreí y me acosté, en verdad me iba a divertir mucho con esta chica.