miércoles, 2 de abril de 2014

La pasión de Anais. Tercera parte, Capítulo 7.




Tercera parte
Capítulo 7

—¿Ustedes creen que me permitan trabajar con las puertas? —dijo Anais mientras desayunaban.
Gabriel detuvo su cuchara a medio camino hacia su boca y Jeremy arrugó su frente.
Anais había tenido la idea en su cabeza desde hacía más de una semana atrás. Le gustaba trabajar en el pequeño laboratorio tras la casa pero estaba comenzamos a aburrirse. Necesitaba de un nuevo desafío, de algo que la obligara a usar su cerebro.
Por esa semana la relación con ambos no había cambiado mucho. Claro, sus relaciones íntimas habían aumentado pero, nada más. Y a eso se le sumaba que tampoco habían vuelvo a estar los tres juntos, parecía que el par de hombres lo evitaba.

Suspiró al ver que no tendría repuestas de ninguno de ellos y continuó desayunando.
Anais creía que secretamente Gabriel y Jeremy se llevaban bien, aunque a veces discutían con muchas ganas. Parecía que no podían estar tranquilos más de un par de días.
—¿Quieres trabajar en los laboratorios? —preguntó Jeremy.
Asintió.
—Quiero saber por qué se apagan luego de ocuparlas.
—Quieres arreglar ese problema —adivinó Gabriel, volvió a asentir.
—Pues si —confesó.
—¿Por qué te preocupa? —continuó Gabriel —siempre ha sido de esa forma.
—No es que me preocupe, solo me intriga, además las cosas podrían ser mejor —los miró a ambos —muchos hombres estarían más felices si se enteran de que el número de mujeres que llegan a nuevo Edén aumentará.
Jeremy se encogió de hombros y Gabriel suspiró.
—Bueno, tienes razón en eso —murmuró Gabriel —solo que, no creo sea posible que trabajes justo ahora.
Ella asintió, conocía las reglas.
—Pero visitarlas una vez a la semana por lo menos, uno de ustedes podría acompañarme.
—Debemos…
—Hablemos con el General —interrumpió Jeremy a Gabriel, lo miró —veamos que pasa y si él está de acuerdo entonces bien —sonrió.
Ella le devolvió el gesto y se puso de pie. Luego de recoger la mesa camino hacia la sala, sin perderse los susurros molestos de Gabriel contra Jeremy. No les prestó mucha atención, pasarían discutiendo unos minutos antes de calmarse.
 Dos semanas después.
—Esté bien —dijo Gabriel y lo miró.
Anais estaba en la cocina con Jeremy, preparando la cena. Ambos lo miraron.
—Puedes visitar una vez a la semana los laboratorios, acompañada —agregó.
Ella jadeo al oírlo y corrió hacia él, Gabriel abrió sus brazos y se lanzó contra su pecho. Su boca se encontró con la suya.
—Gracias —le dijo luego de besarlo, él gruñó y la apretó contra su cuerpo.
—Debería darte lo que deseas más seguirlo.
—¡Ey! —se quejó Jeremy —yo también tuve algo que ver.
Anais rio y también llegó junto a él rápidamente, lo besó enseguida.
Ella se estremeció al notar que él la atraía más hacia su cuerpo. Escuchó a Gabriel hablar pero Jeremy no la liberó.
—Una vez a la semana podrás ir, uno de nosotros siempre estará contigo…
Gabriel se calló y ella jadeo levemente.
—Podrías soltarla por lo menos unos minutos…
—No —dijo Jeremy antes de continuar. Anais se rio cuando Jeremy la movió y aprisionó contra el refrigerador —no deberías reírte en este momento.
Ella volvió a reír.
—No puedo evitarlo —y no podía, Jeremy siempre hacia eso, sobre todo cuando Gabriel estaba cerca.
—La cocina —refunfuñó Gabriel, Jeremy se alejó en seguida y corrió hacia la estufa.
Anais volvió a reír y se sentó al lado de Gabriel, lo miró.
—Mm —murmuro él y la observó, le sonrió.
Ella observó a Jeremy que peleaba con la cocina y refunfuñaba cosas sin sentido, luego observó a Gabriel que estaba muy tranquilo a su lado, solo observándola de esa forma, donde parecía que no había nada más que ella en esa habitación. Su corazón latió más rápido y se puso de pie enseguida nerviosa.
—Ustedes me caen bien —soltó como si nada antes de salir de ese lugar.

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