martes, 29 de julio de 2014

La fantasía de Leslie. Segunda parte, Capitulo 4.


Segunda parte
Capitulo 4
Leslie tomó aire al oír las palabras de Yerie, solo terminó por asentir.
Él volvió a besarla mientras recorría solo su rostro y cuello con una mano. Se movió suavemente bajo él, queriendo sentirlo contra su cuerpo. Leslie se estremeció al darse cuenta en verdad de cuanto lo deseaba, lo quería contra ella y dentro de su cuerpo.
Yerie se alejó de su boca para continuar por su cuello. Se quedó segundo allí asegurándose de besar toda su piel antes de besar y acariciar con su nariz sobre su escote.
Leslie se estremeció al sentir su respiración cálida y luego sus labios húmedos.
—Yerie —susurró, quería que fuera más rápido.

—A mi ritmo —murmuró él y siguió besando y bajando por su cuerpo sin quitarle la ropa.
Él acaricio su cuerpo sobre el vestido. Sus pechos pequeños, que desaparecieron bajo sus manos. Acaricio sobre sus costillas hasta su cintura y cadera. Bajó por sus muslos hasta sus rodillas y tobillos. Allí tomó el vestido y metió sus manos bajo el. Comenzó a subir lentamente. Leslie podía sentir sus manos con su piel pero no verlo. Él acaricio sus piernas hasta sus rodillas y al sentirla removerse y reírse un poco sonrió de vuelta.
—Cosquillas —murmuró, ella asintió —exploraremos eso otro día.
Ella suspiró tranquila al saber que no iba a comenzar a jugar así con ella justo en ese momento.
Yerie continuó hasta sus muslos, acariciando la piel por fuera hasta que sus dedos tocaron su ropa interior. Él se la quitó y la dejó sobre sus rodillas. Regresó a su cadera y se movió por su vientre.
—Yerie —ahora casi rogó.
Él sonrió y siguió solo tocándola.
—Abre las piernas, hermosa —murmuró él. Lo hizo pero no mucho. Sus rodillas estaban afirmadas con su ropa interior. Quiso quitárselas pero él se lo impidió.
Yerie se movió por su vientre hacia abajo hasta que llegó cerca de su sexo. Se detuvo justo antes de tocarla y la observó.
—Respira —murmuró y ella lo hizo. Sonriendo él se movió hacia abajo, acaricio su clítoris y continuó hasta su entrada, la cual invadió lentamente.
Leslie gimió y cerró los ojos.
Jadeo cuando el metió y sacó su dedo, y volvió a gemir cuando acaricio su nudo con su pulgar. Él siguió por segundos así, hasta que ella supo que iba a correrse. Yerie se detuvo justo cuando comenzó a sentir pequeños espasmos.
—¡No! —jadeo y lo miró.
Él se alejó y se puso de pie. Luego se acercó y le ayudó a sentarse para quitarle el vestido. Leslie sentía su cuerpo pesado y caliente, solo se dejó guiar por él hasta que la tuvo desnuda y volvió a recostarla. Él volvió a alejar se solo para desnudarse. Lo observó fascinada mientras se desasía de su ropa con seguridad y sin prisa.
Leslie observó el suave bello oscuro allí y como este bajaba por su vientre. Gimió al observar su sexo duro y erguido, y más al ver que era un poco más largo de lo que esperó. Ella se mordió el labio y comenzó a levantarse.
—Espera —susurró él y lo miró, él estiró una mano hacia ella y la ayudó a pararse.
Luego la guio hacia una silla cerca de la ventana y se sentó. Ella tragó al comprender su idea.
—Ven aquí —murmuro él y la ayudo a sentarse sobre sus piernas, a horcajadas. Ambos gimieron cuando ella se acomodó sobre él y lo acaricio con su sexo.
Leslie observó entre los dos el sexo de Yerie, movió sus caderas contra hasta que él agarró su rostro y la besó. Ella gimió y siguió moviéndose suavemente.
—Llévame dentro de ti —jadeo él y agarró sus caderas —quiero verte tomarme.
Ella gimió y luego tragó. Como el pidió y con su ayuda lo guio dentro de su cuerpo. Ella gimió suavemente al sentir como invadía su cuerpo, lentamente. Dado un momento se detuvo y lo saco un poco para volver a bajar. Cuando miró entre los dos gimió al saber que aún faltaba, tenía la impresión de que ya no cabía más dentro de ella.
—Yerie —susurró tensa.
—Si puedes, hermosa —murmuró él contra su oído. Él la guío y la levantó sin dificultad, luego volvió a bajarla y empujar en contra. No se detuvo hasta que sintió sus caderas bajo ella.
Ella besó su mandíbula y luego su boca mientras se acostumbraba a él. Yerie gimió contra su boca a sentirla moverse suavemente pero no la apresuró. Solo movió una de sus manos por su espalda para acariciarla. Leslie solo soportó esa tranquilidad unos minutos, apenas un segundo después ya estaba moviéndose contra él. Cada vez más rápido, empujando con más energía.
Una de sus manos llego a la silla para afirmarse mientras la otra se mantenía en el hombro de Yerie. Leslie jadeo contra su boca y se alejó. Jamás se había sentido así en su vida, nunca mientras hacía el amor con un hombre. Si había tenido varias relaciones, incluso algunas que solo apenas habían durado un par de horas, pero la sensación de estar sola siempre había permanecido dentro de su corazón. Solo que ahora, justo en ese momento, no solo sentía a ese hombre dentro de ella, sino también en su corazón, incluso en su cabeza. Lo único en que podía pensar era en él, todo su cuerpo se concentraba en Yerie, como si estuviera atraída por un imán.
Cuando se movió más rápido y el la ayudo gimió, Yerie jadeo su nombre antes de gemir, ella observo su rostro y los ojos Yerie también la observaron fijamente. Él afirmó su rostro con una mano y la besó muy suavemente antes de que ambos gimieran.
—Me voy a… —jadeó ella sin poder contenerse más, era algo demasiado grande para detenerlo.
—Hazlo, hermosa —susurró él —déjame verte.
Leslie gimió y por fin alcanzo su liberación, no fue consciente de nada mas, solo uno minutos después pudo conectar su cerebro con su cuerpo y su boca. Murmuró algo que hasta ni ella comprendió y observo el mentón de Yerie.
Él suspiró y la abrazó contra su cuerpo.
—Fue mejor de lo que creí.
Leslie soltó una carcajada y él rió suavemente.
—Sí —dijo ella medio en broma—, ¿quién lo diría?

Porque ella, no, jamás imaginó siquiera que se podría llegar a sentir así.

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