Mostrando entradas con la etiqueta Epílogo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Epílogo. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de agosto de 2014

La fantasía de Leslie. Epilogo.


Epilogo

Años después
Leslie puso una bandeja llena de vasos sobre la mesa y observó a su alrededor. El patio de su hogar no podía estar más repleto de hombres y apenas un grupo de mujeres.
Max, su perro, pasó corriendo a su lado y dos segundos después cinco niños de diferentes edades pasaron también corriendo frente a ella. Cuando uno de ellos, un niño rubio cayó sobre sus rodillas, tres mujeres llegaron cerca para ayudarle.
Bárbara tomó a su hijo de cuatro años y lo levantó. Leslie sonrió al ver que él quería llorar pero intentaba no hacerlo.
—Ves —dijo su amiga—, no pasó nada.
El niño asintió, depositó un beso en la mejilla de Bárbara y luego se alejó.

jueves, 17 de abril de 2014

La pasión de Anais. Epílogo.



Epílogo.

Años después.

—Entonces —murmuró Anais—, ¿cuántas serán?
Ella observó a Gabriel a su lado y luego a Jeremy.
Los tres esperaban cerca de la puerta al primer grupo de mujeres que llegarían voluntariamente a Nuevo Edén.
—Creo que ocho —soltó Gabriel, la miró —pero oí que para dos días más llegaran otra seis.
Ella sonrió.
—Van a tener mucho trabajo.
Ambos asintieron.
—Gracias a los Dioses que te tenemos a ti —soltó Jeremy, lo miró —pasar por todo esto es muy estresante.
—¿Por qué lo dices?
—Porque por lo menos nosotros podíamos intentar sorprenderte, mostrarte como sería el resto de tu vida, pero los que se unan a estas mujeres, deberán trabajar más.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El placer de Jenna, Epilogo.



Epilogo

Años después.
Jenna terminó de leer el informe y suspiró.
Por fin lo había concluido, después de un par de años, sus compañeros y ella, habían terminado de redactar las propuestas para el cambio de algunas leyes que ya no servían en nuevo Edén. Les había tomado mucho tiempo convencer a los ancianos de que estos cambios eran necesarios pero al final, habían logrado por lo menos, que consideraran las propuestas.
—Jenna —dijo Felipe y lo observó.
—Ya acabé —le entregó el informe, él sonrió y asintió.
—Te están esperando fuera —sonrió.
—Lo sé —él volteó sus ojos.
—Siempre se me olvida eso, claro que lo sabes —sonrió al ver la expresión de su rostro.
Ella se puso de pie y terminó de guardar sus cosas.
—Es mejor que también te vayas a tu casa Felipe, tu mujer debe estar esperándote —él asintió enseguida.
—Recuerda que mañana no vendré —ella asintió.
Sabía que mañana era el turno de Felipe para acompañar a su mujer.