Garrett
Garrett
sonrió al escuchar a Bárbara gemir ante las caricias suaves y lentas de sus
manos, se movió por su vientre hasta su cadera, regreso a este y llegó a sus
pechos suaves y llenos. Se acostó sobre ella y abrió sus piernas con sus
rodillas.
Mientras
mecía sus caderas contra ella, la escuchó suspirar y sintió sus dedos en su
cabello.
Le gustaba
tocarla suavemente, acariciar su cuerpo cálido y pequeño. Adoraba verla
suspirar bajo su cuerpo, oír sus gemidos y sentir sus dedos en su piel. Pero
por sobre todo eso, amaba tenerla así de cerca, besar sus labios o cualquier
parte de ella. Era tan pequeña y frágil, que solo cuando estaba acompañada se
sentía tranquilo.
Mientras
besaba su cuello ella lo tomó por sorpresa y lo empujo a un lado, se acostó de
espaldas y sonriendo la vio sentarse sobre él a horcajadas.
—Así que
esta noche quieres estas arriba—le dijo con voz ronca, ayudándola a montarlo,
como no lo llevó dentro de su cuerpo alzo una ceja.
Ella sonrió
y se apoyó en él.
—¿Qué pasa?—
preguntó tocando su rostro con cariño.
