Serie Nuevo Edén
Ellos
Jeremy
Jeremy observó la espalda de su mujer unos segundos. Siguió
la línea de su columna con la punta de sus dedos y sonrió al verla estremecer.
Estaban desnudos en la habitación de Anais, acababa de
amanecer y aunque sabía que ese día tenía que ir a trabajar no tenía ni el más
mínimo deseo de moverse de allí.
—Podrías hacerte un tatuaje —le dijo, ella soltó un bufido
haciéndolo reír entre dientes —me dijiste que te gustaban los míos.
Anaïs giró un poco su rostro y lo observó detenidamente.
—No me gustan las agujas—. Él sonrió y siguió acariciando.
—Tu piel se vería muy bien con algún dibujo —movió la punta
de sus dedos por su cadera, creando patrones.
—Los de tu espalda, ¿los creaste tú? —le dijo ella, la miró.
